… mirarte en el espejo sin verte, y hoy tras mucho tiempo de mirar y no ver. Me he mirado, me he visto, y no me he reconocido. Veo tristeza en mis ojos, y no sé cuando se instalaron esas ojeras. De verdad, esa soy yo.
La puerta continua cerrada, tal vez porque continúo haciendo fuerza para mantenerla en ese estado. Que cierto es que cuando uno no espera, las cosas suceden con rapidez, tal vez con demasiada rapidez… Para mi sorpresa la ventana está intentando abrirse. Aunque no soy yo.