… terminan haciéndonos daños, y ese dolor termina por disiparse, pero las secuelas que deja en nosotros nos acompañan por mucho tiempo. Damos tantas oportunidades tal vez a personas equivocadas, que cuando realmente deberíamos confiar, no lo hacemos. Y en eso pecamos todos.
Toda historia tiene dos versiones, y esto no quiere decir que una de las dos este equivocada. Exponiéndolas muchas veces logramos ver la historia al completo. Pero para eso hay que hablar. Hay que dar la oportunidad a la otra parte. El silencio solo crea malos entendidos, y a medida que los días van pasando la bola va creciendo y nuestra imaginación se va disparando.
La ventana está enfadada y muda. Yo estoy perpleja.