Hacia tanto que no sonreía…

… que realmente me siento sorprendida. Muy sorprendida, agradablemente sorprendida. La noche y el día. Así puedo definir a la puerta y a la ventana. Me encanta la luz del día que entra por la ventana. Y me sorprendo sonriendo a lo largo de la jornada. Eso hace que me sienta bien.

Hoy he caído en la cuenta, de que a pesar de estar escribiendo sin ningún tipo de pretensión, tan solo con la idea de expresar lo que siento. Tal vez tú, que me puedas estar leyendo, debes pensar, como es posible cerrar tan rápido un capítulo. Y nada más lejos de ese pensamiento. El camino recorrido en cinco años ha sido… diré simplemente muy difícil. Me cuesta rendirme. Pero llega un momento que hay que tomar decisiones. Y aunque estas no siempre son agradables. Hay que tomarlas para continuar caminando. Si piensas que siempre se puede hacer algo más, créeme si te digo que en esa puerta, simplemente no. Tal vez debería empezar a contarte desde el principio, pero por el momento la puerta continuará cerrada para ti  y para mí.

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